BLOG COMPLEMENTARIO

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15 may 2016

4203.- COHERENCIA DE ESENCIA




Fin del Curso. Último capítulo. Fin y principio. Esencia pura. ¿Qué somos?, seres humanos. ¿Qué queremos?, ser felices. ¿En qué ámbito?, en esta vida mortal: nacemos y morimos, y mientras vivimos, y esta vida tiene que tener un sentido, si no, al final, nos sentiremos vacíos y tristes. Es así de sencillo. Así ha querido ser este Curso. Así he querido transmitiros mi sentido de la Vida.

Estamos cerrando el Curso con estos capítulos dedicados a la Coherencia Vital como principio o requisito básico de felicidad. Pues bien, finalizamos con la mayor exigencia de coherencia: la coherencia con nuestra propia esencia de seres humanos. No hay que negar que este Curso habría que incluirlo en el campo de la Psicología; pero nada de todo lo incluido en su planteamiento tendría sentido sin un mínimo de Filosofía. 

La imagen que encabeza este capítulo (en su parte superior) está tomada de un artículo de Ricardo Natalichio titulado “Ser Humano: de la evolución a intentar evitar la extinción”, publicado por Ecoportal.net en abril del 2013, y centrado en el problemático futuro que se le plantea al ser humano por el deterioro irreversible al que está sometiendo al medio ambiente.

Desgraciadamente, el ser humano está tendiendo a su robotización y a la pérdida de sus valores más esenciales. De los adelantos de la revolución industrial se ha pasado al dominio de la tecnología y quizás ya a la dominación de los propios hombres por dicha tecnología. El hombre se ha separado de la Naturaleza, y hasta de su propia esencia. Ya no interesa  “el saber, el conocer y el aprender” que se lograban de la observación y el contacto continuo con los demás; hoy lo único que interesa es “el tener”,  y el tener más que el otro, pues si yo no tengo más que el otro el otro querrá lo que yo tengo. Vivimos en colmenas humanas donde ni se habla con los vecinos ni se conoce tan siquiera su nombre. No paseamos para ver un amanecer o un atardecer, sino que tenemos mil cosas por hacer delante del ordenador y encerrados entre cuatro paredes. Etc, etc, etc.

Este Curso ha tratado de cómo lograr ser feliz. Yo he tratado, en este Curso, de aportaros mis pensamientos y mis experiencias en el camino del logro del sentirse feliz en nuestro día a día. Hemos llegado al final del camino, y sólo me queda recordaros una vez más los cinco principios básicos que vengo repitiendo en cada uno de los capítulos de esta sección, de los que hoy resalto de forma especial el tercero 


Sí, tenemos que ser “quienes somos en realidad”, y, por encima de todo, seremos tanto más felices cuanto más vivamos acorde con nuestra esencia humana, social, integrados con los demás, e integrados con la naturaleza y el medio ambiente.  ¡¡Seamos coherentes; seremos felices!!

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No os olvidéis que estaré siempre a vuestra disposición a través del correo 






7 may 2016

4202.- COHERENCIA Y SENTIDO COMÚN



He insistido mucho en el capítulo anterior (que os recomiendo volváis a leer) en la necesidad de que esta última sección del Curso la contempléis tan fundamental como cualquiera de las anteriores, ya que el Curso solo tendría sentido si vuestro VIVIR es coherente con todo “lo teórico” que hayáis podido encontrar en los capítulos anteriores; y os decía que esta coherencia requiere tener siempre presente los cinco principios básicos siguientes…

 
… y en el hecho de aplicar esa coherencia en cada instante de cada día; y finalizaba el capítulo anunciándoos que en éste iba a hablaros de la influencia de las escusas como “es que….” y del poder del “amor” en la coherencia; y, finalmente, no olvidemos el significado que pueda tener el título de este capítulo: “Coherencia y sentido común”

Vamos a ver, pues, de qué va todo este planteamiento

Recordemos que en la sección 41 tratábamos de los “grandes objetivos” que cada uno se fijaba para lograr su bienestar o felicidad, y los caminos de acción para lograrlo, y acabo de decir en las líneas anteriores que esto hay que tenerlo presente y exigírnoslo en todo instante de cada día. Pero ¿es esto posible?, ¿puede una persona estar auto-exigiéndose esto continuamente?. Bien, las preguntas no son nada banales, y el respondérnoslas de forma adecuada es determinante para lograr el éxito de bienestar pretendido, o no.

Hace ya muchos años que leí una frase que decía que el mayor reto del ser humano es “tener que decidir”. Tenemos una gran inteligencia analítica y discursiva, y somos capaces de analizar y razonar de forma externa con otras personas y con nosotros mismos en el silencio de nuestro interior, y esto de forma continua. Además, como dice el segundo de los principios anteriores, el círculo del pensar-sentir-actuar nos está condicionando continuamente. ¿He dicho “condicionando”?,  y….. ¿“condicionando” quiere decir “limitando”?; bueno, podríamos aceptar que sí pueda significar eso, pero también significa “auto-motivando” (ver secciones 33 y 34) y ahí está el secreto para poder ser felices, o no,  según si vivimos “obsesionados”  y  “castigados” ante las exigencias de cumplimiento de los caminos trazados, o  -por el contrario- nos relajamos y auto-motivamos con una acertada, lógica y coherente aplicación del “sentido común” a nuestra realidad.
Ser coherentes es “hacerse quien uno es” o, como me gusta decir a mí, “no traicionarse a uno mismo”, no tratar de engañarnos. Para ello, hemos de eliminar totalmente  “las escusas”. ¿Qué son las escusas?, son razonamientos falaces que tratan de justificar(nos) los comportamientos que nosotros mismos calificamos de incoherentes o improcedentes para los objetivos que pretendíamos (recordar sección 15 Distorsiones cognitivas). Una de las escusas más comunes en nuestro lenguaje (PNL) es la expresión “es que...”; expresión que debiéramos rechazar totalmente de nuestra forma de pensar, ya que constituye una grieta absoluta en la fortaleza que la coherencia debe aportar a nuestra vida.
Partamos, pues, de que ya estamos convencidos de que debemos eliminar el “auto-engaño” de las escusas. Entonces, el estado siguiente ¿sería la autoexigencia espartana o monacal?. No; no en mi opinión, y quiero matizarlo: estoy totalmente de acuerdo con un principio general de cualquier técnica de reconducción terapéutica que las pautas de comportamiento prescritas deben seguirse, en la forma que se indiquen, si se quiere obtener resultados; y que “la manga ancha” suele ser peligrosísima; pero hay una palabra que se usa muchísimo en estos ámbitos del crecimiento personal, de la búsqueda de la felicidad, o del perfeccionismo (“santidad cristiana”) con la que no estoy nada de acuerdo, esta palabra es “sacrificio”.  Yo no creo, en absoluto, que la felicidad se consiga a base de “sentir” - “padecer” esa sensación de “sacrificio”. Creo que nada se consigue fácilmente; creo que hay que esforzarse mucho para lograr nuestros objetivos; ……pero ¿cómo puedo aceptar como “coherente” el sentirse en estado de sacrificio si mi planteamiento vital es ser feliz en cada instante de cada día?. Para mí, esta apelación al “sacrificio” no es más que una reminiscencia religiosa –y política-  que, en el extremo, lleva a la sumisión de los más desfavorecidos en base a prometerles una felicidad eterna en el más allá, en el cielo, tanto  “más segura” cuanto más sea su sacrificio en esta vida terrenal. Y, por aquí, en el ámbito de este Curso, no paso.
Mi filosofía es que ese caminar por la senda del esfuerzo hacia nuestros objetivos debe estar apoyado en todo momento por  “el amor”; por el amor a todos y a todo, empezando por nosotros mismos: si yo recibo amor cada día me sentiré bien; si yo me quiero cada día, me sentiré muy bien
El “amor” es algo  “no racional”; y esto no es equivalente a decir que el amor “es loco”, sin sentido. El amor es “meta-racional”, es decir: va más allá de lo racional: “se siente y se comprende, pero no se crea con razonamientos”. En el capítulo 1201 desarrollé mis ideas sobre dónde y cómo se centra nuestra capacidad de sentir y actuar; pues bien, yo os digo que ser coherente consiste en sentir lo que queremos en nuestra vida y caminar hacia ese objetivo, pero una parada en el camino, o incluso una cierta vuelta por un sendero adiciona,l no es desastroso si somos conscientes de ello y -apoyados en esa consciencia- retornamos a la senda correcta cuando nos sintamos con ganas de ello. Nada de sacrificio, simplemente sentido común y auto-motivación.
Yo no puedo comprender que amar a una persona sea vivir sacrificada por ella. No puedo entender que amar una idea filosófica de vida (como puede ser ayudar a los refugiados y víctimas de una guerra) se pueda desarrollar con sentimientos de dolor y sacrificio. Yo no puedo creer que el creador de una obra artística trabaje en ella toda la noche con sentimientos de dolor y sacrificio. Creo que las personas somos felices si somos coherentes, y somos coherentes cuando hacemos cosas que nos están produciendo satisfacción; cuando hacemos lo que “queremos hacer”; cuando al hacerlo nos sentimos que estamos aportando gramos de felicidad, o satisfacción, a nuestro estado de ánimo. Y, en esos momentos, debemos decirnos: soy feliz porque me quiero

Para acabar este capítulo voy a poneros un enlace a un post de mi amiga Natalia que en su Blog “Soy esencia pura” suele ofrecernos vivencias de su caminar por el sendero del dominio de la glotonería. No os lo pongo como ejemplo “indiscutible” respecto a lo que planteo en este capítulo, sino como un elemento de ayuda para "dudar" de una experiencia real y conectar más con los sentimientos y vivencias concretas de cada uno.  Los que habéis seguido fielmente todo el Curso sabéis que doy un valor tremendo al crecimiento en felicidad de una persona en base a la “emoción básica de la sorpresa” que se traduce en la práctica en las actitudes de curiosidad, experimentación e investigación.  Nada hay más creativo que las dudas; nada hay que nos acerque más a la verdad “propia” que dudar de las “verdades” de los demás
Espero vuestros comentarios y dudas a mis planteamientos












19 abr 2016

4201.- LA COHERENCIA DE CADA INSTANTE



Este capítulo da comienzo a la última sección del Curso; al broche, cierre, o punto final de todo el proceso. 

Siempre me ha resultado difícil hacer este final; se me hacía difícil en los cursos y talleres en vivo,  y ahora, al tratar de trasladarlo a un papel, me resulta mucho más complicado ya que ahora no veo vuestras miradas, vuestras posturas corporales, vuestras emociones y convicciones. Viéndolas puedo conocer y comprender vuestros estados de ánimo, vuestras dudas, vuestras esperanzas y vuestras decisiones. Y en la medida que lo considere oportuno puedo recabar de vosotros directamente cuanta información precise. Pero ahora me dirijo a vosotros sin este contacto, y me siento ante un reto que nunca había conocido.
 
Porque esta sección que empezamos ahora, apenas va a tener un par de capítulos y para muchos puede que resulte un poco escasa de contenido, un poco escasa de algo nuevo motivador; y, sin embargo, es absolutamente imprescindible que la consideréis tan importante como el primer capítulo porque, como os he planteado desde el primer día, este Curso  es “un proceso”, que empezó en un punto, tuvo una lógica de desarrollo, y que sólo se comprendería en todo su poder si se cierra dándole todo su sentido.

En la sección 41, anterior, el enfoque era definir nuestros objetivos vitales, nuestro “plan de vida” que se ajustase como un guante a lo que somos, a lo que queremos, a lo que ansiamos. Este plan de vida era absolutamente individual. Yo he procurado aportaros ideas, técnicas y estrategias que os permitieran, a cada uno, encontrar vuestros objetivos y una forma de poderlos alcanzar. Esa labor de definición individual es absolutamente imprescindible pala lograr el objetivo y razón de ser del Curso:  “Cómo SER y VIVIR feliz”,  y cada uno de vosotros habréis definido unos objetivos y caminos diferentes, individuales.

En esta sección lo que debemos lograr es comprender y asumir los “principios de coherencia” comunes a todos nosotros; los principios y estrategias que nos permitirán la coherencia que yo he tratado que tenga este Curso a lo largo de todos sus capítulos; y es por eso que entiendo que para algunos esta sección no aporte “nada nuevo”, porque lo que vamos a hacer principalmente es recordar y conexionar todo lo visto hasta ahora.

Y esto lo vamos a comenzar recordando cinco de los principios básicos del Curso:



Estos cinco principios  no son meras frases bonitas, ni tan siquiera lemas de vida; son, debieran ser, nuestro seguro de felicidad, porque quien haya seguido paso a paso todo el Curso  y se “auto-motive” para asumir estos principios en su día a día, puedo aseguraros que estará muy cerca de lograr su sentido de felicidad, su sentido de bienestar.


Recordaréis que en la sección anterior, veíamos estos 5 pasos del proceso de re-definición del proyecto de coherencia vivencial.



En dicha sección trabajamos los 4 primeros y dejamos definidos objetivos de acción inmediata y los objeticos a medio y largo plazo.  Diríamos que con ello “sabemos lo que queremos hacer” y hemos definido cómo hacerlo.  El 5º paso no puede ser, pues, nada más que llevarlo a la práctica.

¡¡¡Y he aquí el nudo gordiano de toda la cuestión de la coherencia!!!; ¿sabéis cuál es el principal, el más común de los hechos / actitudes de incoherencia del ser humano?, … pues ¡¡¡No hacer lo que ha decidido voluntariamente hacer!!!

Todas las historias biográficas que podrían escribirse de gente “fracasada” tendrían sin duda este elemento en común: la no realización de las acciones que uno decidió hacer. Por el contrario el elemento común que encontramos incuestionablemente en las biografías de las personas que han triunfado en su vida es la realización de sus proyectos y objetivos por encima de cualquier hecho externo a los mismos.

Y tras este párrafo quiero hacer un par de importantes matizaciones para que no me saltéis a la yugular a las primeras de cambio: Cuando empleo la expresión  “triunfadores en su vida” no me estoy refiriendo a los que hayan conseguido fama, poder o dinero y sean adorados como héroes o ídolos en el mundo materialista en que nos movemos, no estoy hablando del  “éxito en el TENER” sino de “SER–sentirse” exitosos en el logro de sus aspiraciones personales.

Todos tenemos en mente frases tan frecuentes  -o hasta manidas pero aceptadas apenas sin contradicción alguna-  como “lo importante no es alcanzar la cima sino disfrutar de la subida”, “lo importante no es ganar, sino participar”; o, en sentido contrario, “nadie se acuerda de quienes quedaron segundos y terceros”. Todas estas frases están reflejando en qué consiste realmente la felicidad y el éxito personal: no tiene por qué coincidir con “el premio máximo” sino con una valoración personal,  interna,  de satisfacción; y os voy a poner otros dos ejemplos:

*.- Leí hace tiempo una entrevista al padre Vicente Ferrer, con motivo del cambio de milenio, en la que le preguntaban cómo veía el Mundo y si se sentía triste y preocupado por la insuficiencia de valoración de sus labores entre los necesitados;  y él contestaba que por supuesto que le gustaría que el Mundo fuese más justo y humano, pero que él cada día se dormía muy satisfecho y feliz por lo que podía hacer en su entorno y, sobre todo, al saber que al día siguiente podría seguir ayudando a los demás.

**.- Jean-Paul Sartre, uno de los más activos filósofos de nuestra era, y acérrimo defensor de las libertades, participó con sus escritos y hasta de forma directa y personal en reuniones de trabajo sobre actualizaciones de las legislaciones europeas sobre las condenas de privación de libertad, y se le atribuye una anécdota realmente curiosa en este campo: parece ser que en una de estas reuniones de profesionales juristas, en la que se debatía si la condena a grandes defraudadores, traficantes, mafias, y demás delincuentes  con grandes fortunas, la duración de las penas de privación de libertad deberían ser inversamente proporcionales al montante del dinero que se devolviera (es decir: que lo principal fuese que devolvieran el dinero y que ello les permitiese aminorar su estancia en prisión),  Jean-Paul Sartre expuso que si devolvían el dinero y salían pronto de prisión volverían a hacer lo mismo de nuevo; pero que si se les condenaba a lo único que no soporta el ser humano: la soledad, se conseguiría el verdadero fin de la condena; y, añadió que el encierro debería hacerse rodeados de miles de dólares y lingotes de oro que estuviesen viendo continuamente pero que nunca pudiesen ser valorados por nadie por esa fortuna, ya que era esta valoración externa lo que motivaba sus vidas. “Je vois seulement ce que les autres convoitaient de moi; mais je ne vois rien de valeur en moi”  (Solo veo lo que los demás ansiaban de mí; pero yo no veo nada de valor en mí)

Estos dos ejemplos nos muestran cómo la felicidad está -o no está- exclusivamente en el interior de cada uno, y no en la apariencia de triunfo ante los demás, y cómo cada cuál puede ser consciente y comprender si se siente feliz, o no, y por qué?

He comentado al principio que esta sección va a tener pocos capítulos. En este primero simplemente he querido hacer la introducción a la exigencia de nuestra coherencia “en la acción”; en el sentido que debemos encontrar al título del Curso: “SER Y VIVIR”  felices, porque nunca podremos decir que “somos” felices si no “vivimos” felices, y no se vive unos días sí, y otros no; los pares por ejemplo sí, y nos toca ser felices, y los impares invernamos a la espera del día siguiente. Para ser felices tenemos que serlo de una forma habitual, de una forma coherente en nuestro vivir diario; cada día, y en cada instante; y esto solo se consigue con convencimiento, constancia y automotivación


Y para cerrar el capítulo os voy a adelantar los dos aspectos de esta coherencia en el vivir diario que voy a tocar en el próximo:

  •  Las “excusas”  “es que….”
  • El poder de coherencia del “amor”